domingo, 18 de julio de 2010

PLAN NACIONAL III

Con este artículo continúo la serie de las ofertas sobre políticas públicas que debe hacer la oposición. Se requieren propuestas distintas y audaces.
Hoy hablaré de política exterior. Este régimen desmanteló el recurso humano de nuestro servicio exterior e implantó una política de relaciones internacionales errática, antidemocrática y perjudicial a los intereses nacionales.
Para una política que se base en la colaboración entre los países para defender la democracia, desarrollar el comercio internacional, proteger el medio ambiente y defender los intereses nacionales se requiere reconstruir el servicio exterior. Para ello habrá que contar con profesionales curtidos, internacionalistas, jóvenes especializados en política internacional, políticos y empresarios con experiencia en comercio internacional. Será indispensable nombrar embajadores en los países con los cuales tenemos relaciones comerciales importantes como Colombia, EEUU y Brasil a personas con experiencia en el desarrollo de acuerdos comerciales bi y multinacionales. Las relaciones internacionales ya no pueden ser ni un club de diletantes ni una asociación de constructores de utopías. El mundo de hoy lo mueven las relaciones comerciales entre los países y esa realidad no la perturban las ideologías.
Habrá que redimensionar las relaciones con algunos países, renegociar los términos de ciertos acuerdos y reconstruir amistades deterioradas por los caprichos del régimen. Algunos ejemplos: Reingresar a la CAN (Comunidad Andina) y al G3 (Colombia, México, Venezuela). Repensar el ingreso en MERCOSUR. Irán: revisar los numerosos acuerdos firmados a fin de poner a Venezuela al lado de sus aliados naturales. Cuba: a pesar de la molestia que tenemos por la participación indebida de cubanos en asuntos de nuestra exclusiva incumbencia debemos intentar solucionar, amistosamente, esa presencia y reformular en términos más favorables los acuerdos firmados con ese país. Cuba siempre ha sido un país hermano y un socio comercial al cual no debemos abandonar por un error histórico cometido por el capricho de dos tiranos. Brasil: No hay que cobrarle a ese país los “afectos” de Lula por Chávez. Lo que si debemos es exigir mayor reciprocidad por los muchos contratos otorgados a empresas brasileras. Con los países del Alba sostendremos relaciones aunque debemos repensar la conveniencia de mantener esa entelequia. Con Colombia y EEUU hay que recuperar nuestras relaciones, hoy deterioradas con perjuicio para todos. China: mantener las relaciones y revisar las condiciones de ciertos compromisos comerciales y financieros. Rusia: suspender la compra de armas. Algo que de paso deber ser parte de nuestra política exterior (desarme). Con los países europeos, mantener e incrementar las relaciones comerciales así como también con nuestros socios de la OPEP. Sobre esta última, es importante que participe en la defensa del medio ambiente y en el desarrollo de fuentes alternas de energía para proteger a sus miembros contra el fin de la era del petróleo.
Ya lo dijimos, el trasfondo de las relaciones internacionales es el comercio y las finanzas. Venezuela no solo tendrá que reestructurar su política exterior. Tiene también que modernizar su aparato productivo interno con la participación activa del sector privado nacional e internacional al que debemos ofrecerle incentivos para financiar e invertir en sectores de nuestro interés como agroindustria, turismo, infraestructura y desarrollos habitacionales populares.
¡No más de lo mismo!