domingo, 21 de marzo de 2010

¿Y SI?

Leo “La Loca de la Casa” de Rosa Montero, un libro parte novela (ficción), parte biografía (auto) y parte ensayo (sobre la novela y cómo escribirla). Es un alarde de buena escritura, de imaginación y con mucho de lo que los españoles llaman “duende”. Dentro de las muchas de las genialidades que se le ocurren a “La loca de la casa” que reside en el cerebro de la autora está la de recordar lo útil del “¿y si…?” Un ejercicio que hace Montero ante personas que se puede uno tropezar a diario. El asunto se maneja así: Usted está esperando turno en la taquilla de un banco y una anciana con un niño se acerca al cajero, entonces usted piensa “¿y si esta señora fuera una ladrona que usa al niño para robar? ¿Y si estuviera retirando sus últimos dineros para darle de comer al niño que pasa hambre? ¿Y si es una señora rica que viene a depositar el dinero que acaba de recaudar?”, etc. Cada “y si”, a partir de estas primeras impresiones, sirve para desarrollar un tema que puede ser un cuento, una novela o una nota periodística. En el mundo de la planificación los “y si” se llaman escenarios, aunque estos no tienen el ingrediente de ficción creativa que poseen los “y si”.
Ante el desastre nacional se me ocurren varios “y si”: ¿y si el país se queda de verdad a oscuras y sin agua? ¿Y si al régimen se le acabó el dinero? ¿Y si el caso de la ETA-FARC termina en una acción internacional formal contra el régimen? ¿Y si continua el desabastecimiento de víveres de primera necesidad? ¿Y si se dispara la inflación? ¿Y si la oposición gana la mayoría en la Asamblea Nacional?
Este último “y si” es demasiado tentador como para no derivar de allí otros: ¿Y si una Asamblea Nacional opositora nombra nuevos jueces en el TSJ, nueva Fiscalía, nueva Defensoría del Pueblo y nuevos rectores en el CNE? ¿Y si se promueve una ley general de amnistía para todos los presos políticos? ¿Y si se ordenara una auditoria técnica y financiera a todas las empresas del Estado con énfasis en las de Guayana? ¿Y si se decidiera devolver a sus legítimos dueños las tierras ilegalmente confiscadas? ¿Y si se reconsideraran las nacionalizaciones ineficientes de empresas productivas? ¿Y si se interviniese a PDVSA y se promulgara una nueva ley que otorgara, de verdad, a los venezolanos la propiedad del subsuelo? ¿Y si se diseñara un sistema de seguridad social solidario que cubra a todos los ciudadanos en educación, salud, seguro de desempleo y pensiones? ¿Y si se suspende el control de cambio? ¿Y si se auditan las misiones? ¿Y si se publica auditada la historia del balance económico/financiero con Cuba en los últimos 10 años? ¿Y si se hace un censo de todos los cubanos que hay en Venezuela y las posiciones que ocupan? ¿Y si todos los ministros tuvieran que explicar su gestión ante una Asamblea Nacional opositora y eficiente? ¿Y si el presidente de la república tuviera que explicar todas las donaciones que le ha hecho a otros países y el destino del dinero de su partida para gastos personales? ¿Y si el chavismo pidiera la reconciliación? ¿Y si Chávez renunciara?
Cualquier gobierno democrático y transparente debería haber resuelto todos los “y si” que se derivarán a partir del triunfo de la oposición en los próximos comicios. Pero, este régimen no ha podido ni podrá enderezar su entuerto.
Por último, “Y si” pasan todos los “y si” aquí sugeridos, ¿cuántos de los funcionarios de hoy darán la cara?
Los autócratas en ejercicio se evitarían muchas sorpresas si se familiarizaran anticipadamente con los “y si” que se harán presentes cuando pierdan el poder. alberto_quiros@intercon.net.ve